domingo, 27 de diciembre de 2009

LA LLUVIA CAMBIA EL PAISAJE

El verano de 2009 parece no tener fin en la Campiña Sur. Durante el otoño prácticamente no ha llovido y ha sido al comenzar el invierno cuando la lluvia ha venido de forma intensa. Ha llovido en seis días la cantidad que suele caer en un mes.
En estas tierras del sur hay bastantes señales de que algo está pasando con el cambio climático. Las personas de más de cincuenta años recuerdan fácilmente lo difierente que era el clima en su niñez. Mientras tanto en Copenhague se han esfumado muchas esperanzas para poner fin a la ceguera de los gobiernos pero también a la de la sociedad en su conjunto que es a la postre quien lo permite.
En cualquier caso,- no sabemos por cuanto tiempo-, la madre tierra sigue siendo generosa como muestra la visión de estas dos fotografías del mismo lugar con sólo un mes de diferencia; una antes de la lluvia y otra después.







sábado, 26 de diciembre de 2009

El Astro Rey


Esta foto tomada a las 7 de la mañana, muestra como por el Este, detrás del castillo de Miramontes de Azuaga empieza a salir el sol. Está amaneciendo.Durante todo el día el astro rey inundará de energía la tierra y la naturaleza absorberá la que vaya necesitando para que la vida fluya en todos los niveles. Así se produce el milagro que realizan las plantas al convertir la luz del sol en vida a través de la fotosíntesis, este proceso, tan sencillo a simple vista y tan complejo en realidad, hace posible que las especies animales, entre ellas los humanos podamos vivir.


Desde el mismo lugar, pero enfocando el objetivo de la cámara hacia el Oeste se ha tomado esta fotografía. a las veintiuna horas. Ya se retira el sol después de hacer su trabajo diario. Se despide escondiéndose detrás de un árbol al que lleva años dando vida . Como testigo mudo de lo que ocurre, está un poste de transporte de energía que se ha generado en las placas solares instaladas en un lugar cercano.


































































































































Uno se cree, que las mató el tiempo y la ausencia; pero su tren, vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas. En un rincón, en un papel o en un cajón...

j.m Serrat